De acuerdo con la OMS para el 2018 cerca de 50 millones de personas viven con el diagnóstico de epilepsia, convirtiéndola en una de las condiciones neurológicas crónicas más comunes.5 Al igual que todas las condiciones crónicas, la epilepsia es una condición que se caracteriza principalmente por síntomas y signos físicos como las convulsiones o estados de ausencia, pero además por impactar la salud emocional y la calidad de vida de quien vive con ella, así como de las personas que se encuentran a su alrededor.2
Sin embargo, algo que diferencia este padecimiento crónico de otros es que por su etiología la probabilidad de presentar una alteración emocional y cognitiva es mayor, en otras palabras, entendiendo que la epilepsia es una alteración en la comunicación eléctrica de las neuronas cerebrales, existe la probabilidad de que esta alteración también se vea relacionada con la regulación de las emociones, así como de funciones cognitivas como la memoria, a percepción y el procesamiento de la información.1
Factores de riesgo
Si bien estas alteraciones se consideran secundarias principalmente a la falla en al comunicación neuronal, es importante identificar otros factores que contribuyen a su desarrollo a lo largo de la vida en una persona con epilepsia.4,6,7
Cada uno de estos factores se presentan de manera diferente en cada persona, por lo que la que la adaptación a la condición de salud será diferente. Gran porcentaje de las personas con epilepsia logra una adaptación funcional a esta condición de salud, sin embargo, es probable que sea posible aumentar su calidad de vida y, en el caso de las personas que no han logrado adaptarse, proveer estrategias para ellas y sus seres cercanos para afrontar mejor la condición de salud.3
Tipos de alteración psicológica.
Existen dos tipos principales de alteraciones psicológicas relacionadas con la epilepsia y éstas se diferencian en función del tiempo que se presentan y la cercanía que tienen con una crisis. En este sentido la alteración puede ser durante las crisis o muy cercana a ellas (peri-ictal) o aparecer de manera crónica sin alguna relación en específico con las crisis (inter-ictales) pero sí con el hecho de tener epilepsia.6,7
Como ya mencionamos, no todas las personas con epilepsia desarrollan algún tipo de alteración psicológica posterior al diagnóstico o tiempo después, lo más recomendable es tener una evaluación del estado emocional y función cognitiva lo más inmediato posible al diagnóstico y posteriormente continuar con la misma de manera periódica para poder detectar cambios desde los menos significativos, hasta los más severos.3
Esta evaluación se centra principalmente en la adaptación emocional y funcional de la persona con epilepsia, es indispensable considerar la percepción de las personas cercanas a ella, quienes tengan la capacidad de describir cambios en el comportamiento o desempeño que a veces a las personas diagnosticadas les son difíciles de identificar.
El tener una evaluación constante abre la puerta a la oportunidad de proveer estrategias o tratamientos basados en medicamentos, cambios ambientales, de comportamiento o hasta el uso de intervenciones quirúrgicas que les permitan a las personas vivir satisfechas, amarse y realizar todo aquello que les guste o interese independiente de la condición de salud en la que se encuentren, además de permitirle a sus familiares y amigos disfrutar de su convivencia y disminuir en la medida de lo posible la preocupación constante. 4
Recuerda que cuidar de la salud emocional es fundamental para adaptarse lo mejor posible es esta condición de salud o cualquier otra.
Nunca está demás recibir apoyo.
Personal Coach.
Referencias:
1 Aesthesis. (2017). Epilepsia. Consecuencias psicológicas. http://www.psicologosmadridcapital.com/blog/epilepsia-consecuencias-psicologicas-aesthesis-psicologos-madrid/
2 DeFelipe-Oroquieta, J. (2002). Aspectos psicológicos en la epilepsia. Revista de Neurología, 34(9): 856-860.
3 Kemp, S., Morely, S. y Anderson, E. (1999). Coping with epilepsy: Do illness representations play a role? British Journal of Clinical Psychology , 38, 43-58. https://doi.org/10.1348/014466599162656
4 Maestú, F., Martín, P., Sola, R. y Ortíz, T. (1999). Neuropsicología y deterioro cognitivo en la epilepsia. Revista de Neurología, 28(8), 793-798. http://sid.usal.es/idocs/F8/ART12483/neuropsicologia_deterioro_cognitivo.pdf
5 OMS (2018). Epilepsia. https://www.who.int/es/news-room/fact-sheets/detail/epilepsy
6 Ramos-Loyo, J. y Sanz-Martin, A. (2005). Trastornos emocionales en la epilepsia. Revista Ciencia, 56(3), 31-39. http://www.revistaciencia.amc.edu.mx/images/revista/56_3/trastornos_emocionales.pdf
7 Rojas, G. (2009 ). Factores que modulan el ajuste personal y social del paciente epiléptico. Psicología y Salud,19(2), 253-260. http://repositorio.uchile.cl/bitstream/handle/2250/128542/253.pdf?sequence=1&isAllowed=y
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