En muchas ocasiones llegamos a escuchar frases como “si no te desahogas te va a dar cáncer” “si odias a tal persona puede darte cáncer” “por guardar rencor le dio cáncer”, sin embargo, esta ocasión me gustaría platicar acerca de qué tanta evidencia científica respalda esta creencia y el impacto del uso de este tipo de frases frente a personas que se encuentran en un proceso oncológico.
Cuando hablamos de cáncer, tratar de atribuir su desarrollo a una sola causa es muy dìfícil, por no decir imposible, ya que hasta el momento sólo podemos hablar de factores riesgo asociados a los diferentes tipos de cáncer. De acuerdo al National Cancer Institude, entre estos factores de riesgos se encuentran el consumo crónico de alcohol, estilos poco saludables en la alimentación, la edad, uso prolongado de terapia hormonal, inflamación crónica, deterioro en la respuesta de nuestro sistema inmunológico, exposición prolongada a la luz solar, obesidad, exposición a radiación, uso prolongado de tabaco y demás sustancias nocivas.4
Como podemos ver, dentro de los factores de riesgo identificados hasta ahora la regulación emocional disfuncional o la “mala regulación emocional” no se ha identificado como un factor de riesgo directo para el desarrollo de cáncer. Es importante reconocer que algunas investigaciones sugieren que la experiencia constante de estrés o episodios prolongados de depresión5 pueden estar relacionados con un deterioro en nuestro sistema inmunológico y aumento en la respuesta de inflamación, sin embargo, esto NO SIGNIFICA que las personas que pasen por periodos de depresión o estrés desarrollen cáncer como consecuencia de una “emoción mal manejada” o “emoción contenida”.
De hecho, existe evidencia consistente que de manera contraria a lo que usualmente se comenta, expone la poca o nula relación que pudiera existir entre alteraciones emocionales, de personalidad o situaciones desfavorables de la vida en el desarrollo de cáncer. Estos estudios se han basado en el análisis de un gran número de casos de personas con cáncer que pudieran haber experimentado episodios de depresión, estrés o cualquier otra alteración de la salud mental antes de ser diagnosticadas con cáncer, no obstante, los resultados indican que esta relación no es significativa, en otras palabras NO EXISTE.1-3,6
¿Por qué evitar utilizar estas frases con las personas que se encuentran en un proceso oncológico?
Es importante destacar que es indispensable cuidar y procurar nuestra salud emocional, así como recibir apoyo de nuestras personas mas cercanas y/o profesionales de salud mental cuando estemos pasando por alguna alteración en esta área de la salud.
Sin embargo, es necesario comprender que el buscar atribuir un padecimiento como el cáncer a una falla en la manera en la que regulamos nuestras emociones más que ayudar a comprender por qué pasó o permitir que las personas diagnosticadas regulen “mejor su estado emocional” es probable que sentimientos de culpa, enojo, frustración o desesperanza se presenten y de esta manera la forma en que se viva todo el proceso de sea mucho más difícil y en algunos casos impida que las personas sigan sus tratamientos de manera funcional y/o se mantengan en contacto social, así como activas en la medida de lo posible.
Por esta razón, es fundamental dejar utilizar frases que relacionen emociones como ira, ansiedad o pensamientos relacionados con rencor o resentimiento en el desarrollo de cáncer.
De maner contraria, busquemos siempre que nuestra salud emocional se encuentre en equilibrio como parte fundamental en la vida y, si tenemos enfrente a una persona con diagnóstico de cáncer, siempre incentivemos al cuidado de su salud emocional con el único objetivo de mejorar su calidad de vida hoy, sin buscar razones del pasado que justifiquen nuestro presente de manera negativa o disfuncional.
Nunca está demás recibir apoyo.
Lic. Psic. Yadira Bravo.
Personal Coach.
Referencias:
1Ahn, H. , Bae, J. , Ahn, H. , & Hwang, I. (2016). Risk of cancer among patients with depressive disorder: a meta-analysis and implications. Psycho-Oncology, 25(12), 1393–1399.doi:10.1002/pon.4084
2Garssen, B. (2004). Psychological factors and cancer development: Evidence after 30 years of research. Clinical Psychology Review, 24(3), 315–338.doi:10.1016/j.cpr.2004.01.002
3Kisely, S., Forsyth, S., & Lawrence, D. (2016).Why do psychiatric patients have higher cancer mortality rates when cancer incidence is the same or lower? Australian and New Zealand Journal of Psychiatry, 50(3):254-63. doi: 10.1177/0004867415577979.
4NIH. (2015). Factores de Riesgo de Cáncer. https://www.cancer.gov/espanol/cancer/causas-prevencion/riesgo
5Reiche, E. Nunes, S. Morimoto, H. K. (2004). Stress, depression, the immune system, and cancer. The Lancet Oncology, 5(10), 617–625. doi:10.1016/s1470-2045(04)01597-9
6Schraub, S., Sancho-Garnier, H., & Velten, M. (2009). Should psychological events be considered cancer risk factors? Revue d’Épidémiologie et de Santé Publique, 57(2), e7–e16.doi:10.1016/j.respe.2008.12.013
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