Es muy frecuente que cuando alguien escucha hablar sobre ansiedad en automático la relacione con algo totalmente desagradable, como una debilidad o defecto de aquel que la padece. Esta percepción surge a partir de todo aquellos que a veces tenemos oportunidad de escuchar de nuestros conocidos, la televisión. la radio o leer en las redes sociales, aunque en muchas ocasiones esta información está muy alejada de la realidad o solo se centran en los aspectos negativos de la llamada ansiedad.
Sin embargo, ¿qué tan cierto es que la ansiedad en sí misma es negativa?
La respuesta inmediata a esta esta pregunta es NO. La realidad es que la ansiedad es una respuesta emocional totalmente natural relacionada con el miedo. Esta respuesta emocional surge ante la percepción de algo que puede pasar en el futuro que consideramos muy negativo, probablemente porque sea impredecible, incontrolable y que potencialmente puede afectar nuestros intereses, entre estos intereses se pueden encontrar aspectos relacionados con la salud, economía, familia, seguridad, etcétera.
El resultado de esta emoción, desde un aspecto saludable, es que nos hace enfocarnos en aquello que nos genera miedo y buscar e implementar estrategias para evitarlo o solucionarlo de manera funcional. En otras palabras, tanto el miedo como la ansiedad nos ayudan a sobrevivir y afrontar de manera oportuna obstáculos en la vida.
Al igual que todas las emociones, la ansiedad se compone de tres elementos fundamentales: nuestros pensamientos, una respuesta fisiológica y nuestro comportamiento. Estos tres elementos trabajan de manera coordinada para afrontar aquello que tememos pueda ocurrir en un futuro inmediato o a largo plazo. Pero ¿qué pasa cuando existe la alteración de uno de varios de estos elementos?

ELEMENTOS FUNDAMENTALES DE LA ANSIEDAD
TRASTORNOS DE ANSIEDAD
Entendemos por un trastorno a toda alteración en el orden natural de las cosas, en el contexto de la ansiedad, hablamos de un trastorno de ansiedad cuando justo uno o varios de los elementos de la ansiedad se ve alterado o cuando la respuesta de ansiedad se mantiene por un tiempo prolongado, llevándola a un estado excesivo y desproporcionado con base en la realidad de quien experimenta el trastorno.
Muchos pueden ser los aspectos relacionados con el desarrollo de un trastorno de ansiedad, nuestra experiencia, la forma en que hemos aprendido a afrontar la vida, el contexto en el que nos encontremos cuando ésta surge, la percepción de apoyo que tengamos, nuestro componente genético, entre otras muchas cosas.
Por esta razón, la manera en que cada persona vive un trastorno de ansiedad será diferente, no podemos decir que todas las personas con una alteración de este tipo lo desarrollaron de la misma forma, se comportarán igual o impactará del mismo modo en su vida, justo esto hace que se hable de diferentes trastornos de ansiedad tales como:
- Ansiedad por separación.
- Mutismo selectivo.
- Fobias
- Ansiedad social.
- Trastorno de pánico.
- Agorafobia
- Ansiedad generalizada.
- Ansiedad inducida por sustancias o una condición médica.
Es muy importante que cuando hablamos de los síntomas característicos de un trastorno de ansiedad es indispensable no perder de vista que éstos son algunos de los que la mayoría de las personas con un trastorno de ansiedad han presentado, pero esto no significa que todas las personas presenten todos, ni de la misma forma o con la misma intensidad.
Entre los síntomas más comunes que se presentan en el desarrollo de un trastorno de ansiedad son:
- Preocupación excesiva sobre un suceso en específico o varios la cual persiste durante la mayor parte de los días de la semana.
- Evitación o huida constante ante el suceso o sucesos.
- Dificultad para controlar dicha preocupación.
- Inquietud o sensación de estar atrapado.
- Fatiga constante y sin razón aparente.
- Dificultad para concentrarse.
- Irritabilidad
- Tensión muscular.
- Alteraciones en el sueño (insomnio, inquietud al dormir, sueño insatisfactorio).
- Deterioro social o en el desempeño de la persona.
- Miedo a volverse loco.
Algunas de las características físicas que pueden acompañar la respuesta de ansiedad son:
- Palpitaciones
- Sudoración.
- Temblor
- Sensación de dificultad para respirar.
- Sensación de ahogo.
- Dolor en el pecho.
- Náuseas o malestar abdominal.
- Sensación de mareo o desmayo.
- Escalofríos.
- Hormigueo
- Sensación de que lo que se está viviendo es irreal.
Como puedes ver son muchos los tipos de respuesta que se pueden presentar en un trastorno de ansiedad y a pesar de que no todos se presentan al mismo tiempo en la mayoría de los casos, la coincidencia de varios de ellos hace que vivir así sea sumamente complicado para la persona y quienes lo rodean. Ante esto se hace necesario reconocer que un trastorno de ansiedad no se cura solo y necesita la atención de profesionales profesional de la salud.
¿Con quién voy si sospecho que tengo síntomas de un trastorno de ansiedad?
Existen dos especialistas enfocados principalmente en el diagnóstico oportuno de un trastorno de ansiedad, así como el establecimiento de un tratamiento adecuado, estamos hablando de los especialistas en psicología y psiquiatría. Ambos desde dos perspectivas distintas, aunque no distantes, pueden brindar orientación, diagnóstico y tratamiento para este padecimiento. Ninguno de los dos es mejor opción que la otra, de hecho lo más recomendable es tener un tratamiento interdisciplinario en en el que ambos especialistas se comuniquen y desarrollen en conjunto el plan de salud oportuno para cada persona y su familia. Existen más especialistas que pueden contribuir a un tratamiento integral para la regulación de los síntomas como son el nutriólogo, terapeutas ocupacionales, instructores de estrategias de meditación o relajación.
Lo más importante es que cada uno de los especialistas que apoyen y traten a una persona y su familia estén en constante comunicación y establezcan un tratamiento en conjunto en función de las necesidades específicas de cada caso.
Por:
Personal Coach
Fuentes:
APA. (2014). Manual Diagnóstico y estadístico de los trastornos mentales. España: Editorial Médica Panamericana.
Clark, D. y Beck, A. (2012). Terapia Cognitiva para los trastornos de ansiedad. Bilbao: Desclée de Brouwer.
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