Actualmente se ha vuelto muy común hablar de estrés, en todas partes escuchamos hablar acerca de estrés crónico, laboral, escolar, entre otros varios, y lamentablemente muchas veces atribuimos al estrés muchos malestares y enfermedades que no siempre están relacionadas con éste.
Primero que nada, me gustaría hablarte del estrés como algo positivo en tu vida y no como algo necesariamente negativo. El estrés es una respuesta natural en todos los seres vivos que nos permite salir adelante ente situaciones que ponen en peligro nuestro bienestar. De esta forma, cuando percibimos que algo que nos pone en riesgo, ya sea física o psicológica, nuestro cuerpo se prepara para actuar ya sea para afrontar y resolver aquello que percibimos como amenazante o difícil o para huir de él. Una vez que dicha situación se termina o nos alejamos de ésta, nuestro cuerpo vuelve a un estado de reposo, ya que la respuesta de estrés ha hecho su trabajo.6
Existe algo muy importante en la respuesta de estrés y es la forma en que percibimos las diferentes situaciones a las que nos enfrentamos, es decir, podemos percibir una amenaza y considerar que tenemos los suficientes recursos para afrontarla y resolverla o podemos considerar que no tenemos lo recursos suficientes para hacerlo y entonces la respuesta de estrés entra en un ciclo interminable al no dar fin con dicha situación amenazante.2
¿Cómo responde nuestro cuerpo en el estrés?
Una vez que percibimos una amenaza, física o psicológica, esta señal viaja hasta nuestro cerebro, específicamente hacia el hipotálamo, éste a su vez estimula nuestra glándula pituitaria quien se encarga de liberar una hormona llamada ACTH que viaja hasta las glándulas suprarrenales, que se encuentran arriba de nuestros riñones.
Estas glándulas liberan cortisol, una sustancia protagonista en la respuesta de estrés, ya que una vez que éste se libera en el cuerpo se encargará de elevar nuestros niveles de azúcar en la sangre para darnos energía, así como aumentar la frecuencia y fuerza de nuestros latidos del corazón, la frecuencia de nuestra respiración, nuestra tensión en los músculos, nuestra sudoración y disminuir la actividad de nuestro sistema digestivo preparando así nuestro cuerpo para actuar, ya sea defendiéndonos o huyendo de la situación negativa.2
Una vez que la respuesta de estrés tiene el efecto deseado, terminar o alejarnos de la amenaza nuestro cuerpo activa el efecto contrario al descrito llevándolo a un estado de relajación, es decir, disminuye nuestra respiración, sudoración, así como la fuerza y frecuencia en los latidos de nuestro corazón.
Tipos de estrés
Como ya vimos, la respuesta de estrés tiene como objetivo llevarnos a un estado de bienestar cuando éste se ve alterado por una amenaza. Pero ¿qué pasa cuando por más que nuestro cuerpo se esfuerza no es posible terminar de forma definitiva con la amenaza, ya sea física o psicológica?
Cuando esto pasa la respuesta de estrés se mantiene en el tiempo, ya sea de manera continua, es decir, que nunca acaba o intermitentemente, es decir que se activa con mucha frecuencia, dando lugar a lo que llamamos estrés crónico.
De manera contraría, cuando una situación amenazante se presenta de manera súbita, pero en un lapso muy corto y por naturaleza de esta no se repite, como una pelea, la agresión de algún animal, la exposición a una película de suspenso, entonces estamos hablando de una respuesta de estrés agudo.
En ambos casos la respuesta descrita anteriormente se activa, pero en el caso del estrés crónico ésta se mantendrá o se activará con demasiada frecuencia evitando que la respuesta de relajación, necesaria para llevar un estado de equilibrio a nuestro cuerpo, se de manera oportuna. Esto tiene como consecuencia el deterioro constante y paulatino de nuestro cuerpo, aumentando la probabilidad de desarrollar enfermedades del corazón, lesiones musculares, enfermedades gastrointestinales, fatiga, insomnio, etcétera. Al mismo tiempo, este deterioro se comenzará a expresar en nuestro comportamiento y relaciones interpersonales, ya que aumenta la probabilidad el consumo de sustancias nocivas como alcohol y tabaco, impulsividad, bajo desempeño laboral, aumento en la ingesta de alimentos, entre otras cosas.5
Es importante no olvidar que también existe el estrés positivo o estimulante, que nos lleva a adaptarnos a situaciones que de igual manera se perciben como retantes o difíciles, como ingresar a un nuevo trabajo, convertirse en papás, ir a vivir a un nuevo país, etcétera.
Pero ¿Qué es los que nos estresa?
Ya hemos mencionado dos aspectos importantes en la generación de la respuesta de estrés: situaciones amenazantes físicas o psicológicas.4
En el caso de físicas nos referimos a aquellas que de manera directa pueden generar una lesión a nuestro cuerpo o poner en riesgo nuestra vida, por ejemplo, un temblor, la agresión con un arma, un accidente, un dolor muy intenso en alguna parte de nuestro cuerpo, quedarnos sin alimento, etcétera.
Por otro lado, en el caso de las psicológicas provienen de nuestros pensamientos, creencias, sentimientos y preocupaciones subjetivas a las que nos enfrentamos y que no necesariamente ponen en riesgo nuestra vida de manera directa, por ejemplo, un trabajo sobre exigente, relaciones interpersonales tóxicas, la realización de un examen, llegar a tiempo a una reunión, cumplir con un estereotipo social, entre otros miles de ejemplos.
De manera muy particular en la actualidad la presencia de situaciones estresantes psicológicas son las predominantes en la población, ya que vivimos preocupados y esforzándonos por resolver situaciones que pensamos pueden ser lo peor que nos está pasando, aunque no necesariamente pongan en riesgo nuestra vida.
Síntomas de estrés
De primera instancia me gustaría platicarte aquellos síntomas que te indican que es probable que estés pasando por un lapso de estrés agudo, con la finalidad de apostar por identificarlos antes de hablar propiamente del estrés crónico, ya que éste tiende a presentarse mediante agravamiento de los síntomas iniciales y el deterioro de diversos sistemas de nuestro cuerpo, además de los cambios en nuestro comportamiento y relaciones interpersonales mencionadas anteriormente.
De acuerdo con la Asociación Americana de Psicología nos sugiere que entre los síntomas del estrés agudo se encuentran 1:
• Alteración emocional: Combinación de enojo o irritabilidad, ansiedad y depresión, las tres emociones del estrés.
• Problemas musculares que incluyen dolores de cabeza tensos, dolor de espalda, dolor en la mandíbula y las tensiones musculares que derivan en desgarro muscular y problemas en tendones y ligamentos.
• Problemas estomacales e intestinales como acidez, flatulencia, diarrea, estreñimiento y síndrome de intestino irritable.
• Sobreexcitación pasajera que deriva en elevación de la presión sanguínea, ritmo cardíaco acelerado, transpiración de las palmas de las manos, palpitaciones, mareos, migrañas, manos o pies fríos, dificultad para respirar, y dolor en el pecho.
¿Cómo se trata el estrés crónico actualmente?
Actualmente existe una gran variedad de posibles tratamientos para la regulación del estrés tanto crónico como agudo, esta gran variedad deriva de la antigüedad del estudio de dicho problema y los diversos enfoques que se han encargado de dar respuesta.
Entre los múltiples tratamientos disponibles actualmente se encuentran:
• Terapia psicológica:
o Terapia cognitivo conductual.
o Terapia Gestalt,
o Terapia psicodinámica.
o Terapia familia.
• Atención psiquiátrica.
• Entrenamiento de estrategias de autorregulación:
o Yoga.
o Meditación.
Estas son solo algunas de las alternativas que existen actualmente para la regulación de estrés. Cada una de ellas tendrá un resultado diferente para cada persona, puesto que cada organismo responde a diferentes fuentes de estrés y tiene diferentes capacidades para desarrollar habilidades de afrontamiento.
Lo más importante al buscar una alternativa para el tratamiento de problemas derivados de estrés es buscar el asesoramiento de un profesional de la salud mental que te evalúe y revise contigo cual puede ser la estrategia más óptima para tu caso y de esta forma evitar perder tiempo, dinero y esfuerzo en tratamientos que tal vez no sean lo más funcionales para ti.
¿El cannabis puede ayudarnos con la regulación del estrés?
Por:
Yadira Bravo
Personal Coach
Referencias:
1APA. (2018). Los distintos tipos de estrés. https://www.apa.org/centrodeapoyo/tipos.aspx
2Gómez, M. (2003) Psicología de la salud, calidad de vida, creencias y actitudes saludables (Tesis de grado). México, Universidad Nacional Autónoma de México.
3Lazarus, R. y Folkman, S. (1986). Estrés y procesos cognitivos. Barcelona, Martínez – Roca.
4Lemus M. (2005). Estrés, tratamiento en psicología y estrategias alternativas. México, Universidad Nacional Autónoma de México.
5Olguín, A. y Sánchez, J. (2003). Psicología de la Salud: Estrés y hábitos negativos de la salud. México, Universidad Nacional Autónoma de México.
6Selye, H. (1950) Stress and the general adaptation syndrome. British Medical Journal, 3(4), 1383-1392.
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